Albert Camus es el hombre que todos, tíos y tías, deberíamos amar por la sencilla razón de la sinceridad-hubo un tiempo en que supe qué era y qué significaba, ahora lo tengo olvidado-: El único problema verdadero que debería tomarse en serio el hombre es: el suicidio. Así, taxativo. Ni metafisica, ni mente/cuerpo, ni Dios, ni ciencia, ni ética...
Dejaos de historias de pareja, de trabajo, de amigos, de ocio, de soledad, de riqueza, de delgadez o gordura, de ambiciones, de cultura, de guerras, de odio, de fraternidad, de culpa, pecado, remordimientos y demás conceptos hechos para encasillarnos y definirnos con términos categóricos creados por esos Grandísimos Hijos de la Gran Puta que son los inventores de la religión.
El hecho de que seamos conscientes cada segundo de nuestra vida de que la muerte es tan real y tangible como que el choque con la vieja a la vuelta de la esquina provocará una pequeña disculpa y de que la corta o larga duración que pueda tener la vida, tanto la vuestra como la nuestra, sobre todos esté sustentada en la incertidumbre de la elaboración de una simple idea de nuestra mente: "¿por qué vivir?" resulta trágicamente gracioso.
A aquellos que digan "¿y por qué no?" yo les brindo mi más sincero respeto, porque se merecen la medalla de Sísifo.



